Quizás la lluvia abrió un orificio en mi cerebro,

entraron gotas de lluvia como perlas vivientes,

se agitaron en un hiper plano,

parecían miles de mundos,

inexplorados,

que estallaban llenos de amor y perplejidad,

una extraña energía incomprendida por teóricos y sabios,

Quizás era una huida a un sótano de mi subconsciente,

esa búsqueda del vellocino de oro,

pero aguarda un segundo mientras pasa lo inevitable,

que es la vida, lo cotidiano,

el teatro eterno de la mascarada,

no puedes detener las leyes de causa efecto,

ellas son como una gigantesca tela de araña,

que aglutina todos los hechos del pasado,

del futuro,

de tu vida,

Quizás estoy muerto y aun no lo se,

todo parece monótono y gris,

no logro entender la vida fuera de mi cuarto,

o simplemente es la humanidad que está en un trance,

ese vaivén eterno de la mutación,

el desequilibrio parcial de las especies,

una de ellas, es el hombre,

tan frágil y predecible,

tan lleno de miserias y grandezas.

Quizás es un signo de decadencia,

el hombre montado en una plataforma de lanzamiento,

para conquistar otros planetas,

llegar a otros destinos,

pero no puede conquistarse a si mismo,

no se entiende,

no sabe vivir,

no sabe morir,

Quizás he debido callarme, dejar tranquilo a los gusanos,

alejarme sin remordimientos,

Quizás